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¿Es necesario el fotoprotector en noviembre?

Cuando pensamos en protección solar, solemos asociarla al verano, la playa y los días soleados. Sin embargo, proteger nuestra piel del sol no es algo que deba limitarse a los meses estivales. De hecho, uno de los errores más comunes es guardar el fotoprotector cuando termina el verano. ¿Pero es realmente necesario seguir utilizándolo en noviembre? La respuesta es sí, y aquí te contamos por qué.

La radiación ultravioleta no entiende de estaciones

Aunque en noviembre los días sean más cortos y fríos, la radiación ultravioleta (UV) sigue presente. Existen dos tipos principales de radiación UV que afectan a la piel: los rayos UVA y los UVB. Los UVB son más intensos en verano y son los principales responsables de las quemaduras solares, mientras que los rayos UVA están presentes durante todo el año, incluso en días nublados y a través del cristal.

Los UVA penetran más profundamente en la piel, aceleran el envejecimiento cutáneo y pueden contribuir al desarrollo de cáncer de piel. En otoño e invierno, aunque la intensidad solar sea menor, la exposición acumulada y diaria sigue teniendo un impacto en nuestra piel.

Menos sol no significa menos riesgo

En noviembre, la luz solar puede parecer más suave, pero eso no significa que no cause daños. Además, muchas actividades al aire libre (como caminar, hacer deporte o simplemente conducir) suponen una exposición continua. Incluso en días nublados, hasta el 80% de la radiación UV puede atravesar las nubes.

En zonas con climas húmedos o con niebla, como en el noroeste de la península, es fácil pensar que no hay peligro solar. Sin embargo, es precisamente en esos días cuando podemos bajar la guardia y sufrir daños invisibles en nuestra piel.

El fotoprotector como parte del cuidado diario

Incluir la fotoprotección en la rutina diaria, igual que limpiamos e hidratamos la piel, es una forma sencilla y eficaz de cuidarla a largo plazo. No es necesario aplicar una cantidad excesiva ni reaplicar constantemente en esta época del año, pero sí es recomendable aplicar una capa por la mañana, especialmente en el rostro, cuello y manos, que son las zonas más expuestas.

La protección solar diaria ayuda a prevenir el fotoenvejecimiento, las manchas y otras alteraciones cutáneas. También es fundamental para quienes siguen tratamientos dermatológicos o utilizan productos con activos como retinoides o ácidos, que sensibilizan la piel frente al sol.

En resumen

Sí, el fotoprotector también es necesario en noviembre. La radiación UVA sigue actuando, incluso sin sol visible, y los efectos del sol se acumulan día tras día. Incorporar este hábito durante todo el año es una inversión en la salud de tu piel.

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